—¡Atrás! —gritó con voz rota y desesperada, retrocediendo bruscamente.
En su movimiento precipitado, el policía tropezó y cayó de espaldas, golpeando pesadamente contra el suelo de madera. Su linterna rodó unos centímetros, iluminando erráticamente la pared, pero el destello fue suficiente para grabar en su mente la imagen que acababa de ver.
La madre, sobresaltada por el grito, corrió hacia su hija, envolviéndola en sus brazos con fuerza.
—¿Qué pasa? ¿Qué ha visto? —preguntó, con la voz temblorosa, mirando aterrada el hueco en el suelo.
El oficial, con el corazón martilleándole en el pecho, se arrastró hacia atrás hasta chocar contra la pared. Trataba de recuperar el aliento y la compostura, pero el pánico aún lo dominaba. Lo que se escondía en ese espacio bajo las tablas… no era humano. O al menos, no del todo. Había visto unos ojos. Ojos grandes, vacíos, brillando con una intensidad que helaba la sangre. Pero no estaban solos. A su lado, había objetos. Cosas que no tenían sentido en ese lugar.
—Ustedes dos, salgan de aquí. ¡Ahora! —ordenó el policía, finalmente encontrando su voz, aunque todavía sonaba temblorosa. Se puso en pie tambaleándose, con la mano posada instintivamente en la funda de su arma.
La madre no dudó. Agarró a la niña, que ahora lloraba en silencio, y salió de la habitación a toda prisa, dejándolo solo con lo que fuera que habitaba debajo del suelo.
![]()
El oficial dio un paso vacilante hacia el hueco, apuntando la linterna una vez más. La luz cortó la oscuridad, revelando más detalles. Había muñecas. Cientos de ellas, antiguas, de porcelana, todas desmembradas, dispuestas en un círculo macabro. Y en el centro… un pequeño diario, encuadernado en cuero negro, con el nombre de la madre grabado en la cubierta.
Un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Esto no era una simple pesadilla. Era un oscuro secreto, enterrado durante mucho tiempo, y acababa de ser liberado.
Se arrodilló lentamente, acercando la mano hacia el diario, cuando escuchó un susurro ahogado proveniente del fondo del agujero.
—Él… ya viene.
Las luces de toda la casa parpadearon y se apagaron de golpe.
-> Descubre qué horrores esconde el diario y qué presencia acecha en la casa. Lee la historia completa en los comentarios. Si no puedes ver el nuevo capítulo, toca ‘Todos los comentarios’.
